¿Crisis de los ocho meses?

En la mayoría de los casos llegar al octavo mes es complicado tanto para el bebé como para los papas. Ya que el bebé presenta cambios repentinos, si anteriormente se mostraba sociable, no se incomodaba al estar en los brazos de otros, sonreía casi por todo, ahora puede ser todo lo contrario pudiendo mostrarse huraño, llorar con facilidad y sobre todo no puede perderte de vista.

Los cambios que presenta el bebé son normales  ¡no te alarmes! corresponden a una etapa para la madurez psicológica del bebé. Para poder aterrizar un poco este tema que es bastante complejo, <<bueno ¿qué tema relacionado con nuestro hijos no es complicado?>> me apoyare en el conocimiento que he adquirido por la lectura de artículos y a la participación activa que tengo en diversos grupos de maternidad.

Colocando textualmente las palabras de la psicóloga Mónica Serrano:

“En el ámbito psicomotor, muchos bebés de 8-9 meses de edad inician la deambulación independiente mediante el gateo. Esto es un hito importantísimo en el desarrollo del bebé, pues le abre numerosas posibilidades de exploración y experimentación que le permitirá aprender y desarrollarse.

Sin embargo, hacia los 8-9 meses, los bebés comienzan a mostrar signos de autorreconocimiento. Esto indica que es en torno a esta edad cuando se inicia el proceso de adquisición de conciencia del yo personal, que culminará alrededor de los 24 meses de edad.

Entre los 6 y los 12 meses, el bebé comienza a manifestar una clara preferencia por sus figuras de apego respecto a otras personas y rechaza a los desconocidos. Las figuras de apego no sólo son reconocidas, si no que pueden ser evocadas por el bebé cuando no están presentes, gracias a las capacidades de representación, permanencia de la persona y memoria.

Entonces mami, de acuerdo a lo anterior que está basado en estudios psicológicos, la etapa de separación (mal llamada crisis) tiene una razón y motivo de suceder en los pequeños.

Pero aquí surge una incógnita ¿cómo apoyar a nuestro bebé ante este evento?, de acuerdo a los consejos de la página de Mustela (si, esa de las cremitas) podríamos hacer lo siguiente:

  • Tranquilízalo todo lo que puedas, sin considerar sus llantos como «caprichos»: su angustia es real y necesita tu contacto para poder superarla. Tómalo entre tus brazos y hazle mimos siempre que puedas. Repítele que lo quieres y que siempre estarás con él. Cuando debes alejarte, explícale que esta separación es momentánea: «mamá se va, pero volverá pronto».
  • En presencia de personas poco conocidas, respeta los temores de tu hijo:acércate lentamente, preséntale a las personas que te rodean y dale tiempo para que pueda observarlas a su ritmo. Nunca dejes que un desconocido lo tome en brazos directamente.
  • Sin embargo, tampoco lo alejes del mundo:acostúmbralo a que conozca personas diferentes, pero siempre sintiéndose seguro entre tus brazos.
  • Si debes ausentarte, deja a tu hijo con una persona con quien se sienta en confianza:el papá puede desempeñar una función fundamental en esta difícil etapa.
  • Si tu bebé no tiene un objeto “fetiche”, puedes regalarle uno:una prenda tuya, un peluche o un pañuelo impregnado con tu olor podrán permitirle soportar más fácilmente el hecho de estar lejos de ti. Este objeto transicional puede ser muy importante para tu hijo: no lo pierdas.
  • Juega al «Cu-cú ¿dónde estoy?», tápate la cara con las manos, o escóndete detrás de un pañuelo o detrás de la puerta y vuelve a aparecer de repente. La mayoría de los bebés adoran este juego y les permite ir aceptando la idea de tu ausencia y entender que cuando os separáis luego vuelves otra vez.
  • Nunca te alejes de tu bebésin decirle que te vas y que volverás pronto. Por ejemplo, si debes dejarlo en la guardería o con una niñera, no te escabullas de puntillas: explícale que volverás a buscarlo al final del día.
  • A ser posible, evita cambiar de guardería o de cuidadoraen este período: no es el momento ideal para comenzar en una nueva  guardería ni para conocer a una nueva niñera.
  • Evita también las ausencias prolongadas:debes tener unos meses de paciencia antes de programar unas vacaciones sin tu bebé.
  • En todos los casos, la angustia de la separación es una etapa transitoria:en unas semanas, tu pequeño construirá su propia identidad y aceptará que puede existir sin ti. Ten paciencia: en unos meses volverá a sonreír a todo el mundo y soportará tus ausencias con más tranquilidad.

Recuerda, es muy importante que nunca compares a tu bebé con otro, estos cambios pueden o no presentarse en el octavo mes no es una regla, cada pequeño es diferente.

Imagen tomada de Mustela.es

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